Nuestra relación con el error

Actualizado: 16 jul 2020

El #miedo como barrera y cómo vencerlo



Cuando nos contactan para clases de inglés, la preocupación que nos mencionan más a menudo se parece a estas frases:

  • "Yo nunca he podido con el inglés"

  • "Me da miedo hablar"

  • "Necesito más confianza"

  • "Tengo taras para aprender el idioma"

Todas estas preocupaciones (que por cierto se han utilizado como excusas para aplazar el aprendizaje del inglés) se originan del miedo.

Pero, ¿A qué le tenemos tanto miedo? y más importante aún: ¿Cómo vencemos ese miedo petrificante?

Si has experimentado estos sentimientos, seguro ya has verificado que no basta con repetir mentalmente "no tengas miedo". Entonces, podemos deducir que la sensación no proviene de algo racional, sino de algún tema emocional- incluso en algunos casos experiencias traumáticas.


La propuesta puntual de hoy, es reprogramar rápidamente nuestros sentimientos para comenzar a andar por un camino de liberación que nos lleve directamente al disfrute (y por supuesto al avance) del aprendizaje del inglés.


Por experiencia sabemos que este miedo está muy arraigado al concepto de sentirnos observados y juzgados. Aprendimos por el aprendizaje tradicional, que hay una manera correcta de hacer las cosas, y que la manera incorrecta, está rotundamente mal y no es aceptada. Cuando no tenemos éxito, por ejemplo, al pronunciar una palabra, estamos sujetos a burlas, regaños y a sentimientos que prenden las alarmas en nuestros centros de supervivencia, como si nuestras propias vidas estuvieran en riesgo (ay juemadre, me toca hablarle al policía en inmigración- ¡que empiece la lluvia torrencial de sudor frío!)


Desde luego, al tener algunas experiencias así, buscamos evitar el error a toda costa. Para algunos, esto significa estudiar hasta aprenderse todo a la perfección antes de hablar. Para otros, sin embargo, quiere decir que simplemente evitamos el contacto con el inglés. Es como la dieta que inicia "el lunes", pero se vuelve un lunes que nunca llega.


Bueno, aquí viene lo interesante...si no se los han dicho aún: el error es su aliado. Después de mucho investigar, dentro de las técnicas de aprendizaje natural más común está, sí- lo adivinaste: ¡cometer errores!


Resulta que en el navegar de los ríos de conexiones cerebrales que tenemos, cometer errores (especialmente si los corregimos en el momento que los evidenciamos) activa los mecanismos de choque eléctrico necesarios para lograr "hacer las cosas bien". Por cierto, es importante también reconocer que la meta principal de los idiomas es comunicar una idea, y no hay necesariamente una sola "manera correcta" de hacerlo. Pero eso es un capitulo que discutiremos en otra ocasión.


Cuando estamos abiertos a la equivocación, y cometer errores no nos causa las respuestas bioquímicas que generan la sensación de ofusque, podemos adelantar en nuestro aprendizaje con viento en popa. Pero la gran duda es: ¿cómo reprogramar nuestra relación con el error?


Una manera de hacerlo es encontrar espacios de aprendizaje que no estén tan centrados en juzgarnos. Por ejemplo, si participas en una clase grupal en la que tus compañeros se burlarían (maliciosamente) de tí si cometes un error, de pronto ese no es el espacio más propicio. Por el contrario, si abres una página de internet y la lées en inglés para interpretar lo que dice, y luego la lées nuevamente en español para verificar, podrás encontrar las palabras, ideas o frases que no interpretaste correctamente, pero no te sientes mal, pues nadie te está midiendo. Todo esto para decir que encontrar espacios de descubrimiento y disfrute depronto nos puede ofrecer una manera de abordar el error mas constructiva.


Otra manera de modificar esa relación es observar la manera en que tratamos a las personas que están en esta situación de aprendizaje. Tengo una vecinita de 4 años que ya habla español, pero por supuesto a veces dice cosas como: "un potito" en vez de "un poquito". ¿Cuál es la relación común a este "error"? Seguramente es un "aaaay que tenuraaa!" y no "¡Oiga niña, aprenda a hablar bien!". Casi lo mismo sucede cuando escuchamos a un extranjero hablar español. Casi siempre nos percatamos de todo lo que puede hacer, y no tanto en lo que no. Si esas son reacciones comunes que tenemos sobre los demás: ¿por qué creemos que los demás sí nos van a juzgar brutalmente?


Por experiencia sé, que si dices las palabras mágicas: "I am learning English, please be patient" ("estoy aprendiendo inglés, por-favor tenga paciencia"), la respuesta más común es, "ay, pero tu inglés es muy bueno" y casi nunca "uy, pero por qué es tan bruto y no ha aprendido". No es el 100% de los casos, pero saber que sí son la mayoría, nos debe dar un poco de confianza a lanzarnos a hablar.



Así que espero que reflexionar sobre estas consideraciones, les haya ayudado a re-pensar su relación con el error y la influencia de esta relación sobre el miedo. La propuesta es sencilla: hagámonos amigos de nuestras equivocaciones, sabiendo que sin ellas nuestro progreso será más lento, expongámonos a situaciones que nos pongan nerviosos gradualmente (para evitar los traumas), y dejémonos de repetirnos en la cabeza que tenemos "limitaciones, traumas, taras" o como les llames, pues estás simplemente son maravillosos componentes que te van a ayudar a aprender.


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